El Proyecto

Un nuevo hogar en el que se materializan los sueños de una joven familia.

Una casa que crece en torno a los árboles que la rodean, respetuosa con su entorno y la naturaleza desde el primer boceto.

La Vivienda

Diseñamos la vivienda que aquí os presentamos para una joven pareja y sus hijas. Amantes de la naturaleza y el deporte, vinieron con las ideas muy claras desde el primer momento.

Buscaban la parcela de sus sueños, cerca de la ciudad, pero en la naturaleza. Tras una pormenorizada búsqueda, dieron con la parcela perfecta  y así fue como comenzó la historia de esta casa.

La Distribución

En lo que a los espacios interiores respecta, aprovechamos la distribución en L para diferenciar dos zonas dentro de la casa. La primera zona, uno de los brazos de la L, concentra los espacios de día y el dormitorio principal, mientras que en la segunda zona podemos encontrar los dormitorios de las niñas y la sala polivalente.

Pero no sólo en la geometría se diferencian las dos zonas de la casa. El carácter de los espacios interiores también cambia dependiendo de la zona en la que nos encontremos. En la primera zona, optamos por un diseño de espacios más amplios, y comunicados entre sí. De esta forma, jugamos con la luz, las transparencias, y los diferentes ambientes, y conseguimos que el espacio principal de la casa tomara un carácter único. Cocina, comedor y sala de estar se distribuyen en un mismo espacio, sin perder cada uno su propia esencia.

Por otro lado, tenemos la habitación principal. El elemento, probablemente, más especial de toda la casa. Huyendo del clásico dormitorio cuya función principal es precisamente dormir, creamos en este caso un cuarto mucho más grande y flexible, haciendo así realidad el sueño de esta pareja. Con una pequeña sala de cine en su interior, y comunicado con un gran espacio de baño, y vestidor, aúna todos los elementos que sus propietarios habían deseado para este cuarto.

En la segunda zona de la casa (la de los dormitorios) en cambio, nos decantamos por un espacio más compartimentado, que daría privacidad a sus pequeñas habitantes. Además, esta zona podrá funcionar como ala de visitas y gracias a la forma en que se conecta con el resto de la casa favorecerá la privacidad de todos los ocupantes.

Finalmente, tenemos los espacios exteriores. Como ya hemos dicho, esta familia llevaba tiempo soñando con una casa en la naturaleza, y desde un primer momento remarcaron la necesidad de respetar al máximo los elementos naturales existentes. Siendo así, optamos por un espacio exterior minimalista, y en conversación con el entorno. Teniendo la parcela perfecta, lo único que tuvimos que hacer es proveer a la casa de unas pequeñas plataformas que trabajaran como porches, para simplemente realizar la transición del interior de la casa, al gran jardín. Después, como pequeñas pinceladas, colocamos las jardineras y muebles para conseguir dotar a cada zona de un carácter especial. El resto, debemos admitir, fue mérito del entrono privilegiado en el que se encuentra la casa.